Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “Dasha”

TÍTULO:     Dasha

AUTOR:      Antonio Marchal-Sabater

EDITA:       Caligrama Editorial (2020)

 

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15,2 x 22,8 cm. Número de páginas: 156. PVP: 15,95 €. ISBN: 978-84-418238024

Lo he confesado en escritos anteriores y, en este, me ratifico. Soy seguidor fiel de aquellos autores que son capaces de desarrollar una historia redonda en las páginas justas y necesarias, sin añadidos inútiles. Esto lo consigue Antonio Marchal-Sabater en Dasha: Mafias, corrupción política y policial, historia negra -¡pero negra!- con comercio de seres humanos, como si de rebaños de borregos fuesen.

Lees con el alma encogida cuando ves tantas ilusiones rotas, tanta desesperación y amor a espuertas. Al acabar la lectura queda uno en parada mental, mirando al frente y tardando en reaccionar.

 

Dasha es un viaje temático, una visita virtual al patio de atrás de la Europa actual, una injerencia en el sórdido submundo de los marginados en el que el lector deambulará a través de la historia de la Europa del siglo XX, la II Guerra Mundial y las crisis económicas y humanas.

La trama se inicia en los Gulag soviéticos, cuna de la actual mafia rusa, y se alimenta de la corrupción política y policial, la trata de blancas y el comercio de seres humanos, aderezada con las vidas de personas cuyas ilusiones se rompieron al intentar conseguir el sueño de mejorarla: un chico famélico del Madrid de la posguerra que se alista en la legión azul para comer caliente; una chica que recurre a la prostitución para sobrevivir en su Stalingrado natal, sitiado por los nazis, donde la solidaridad fue devorada por la necesidad; otra que llena de ilusiones intenta llegar a España para paliar la crisis económica con la que se inicia el siglo XXI; un atormentado expolicía que, traicionado por su mujer y sumido en la miseria absoluta, se gana la vida como detective privado en Madrid, y un exboxeador expresidiario y ex toxicómano sin más oficio ni beneficio que sus puños en venta. Todos ellos unidos por el pegamento del desamor, la miseria económica y la marginalidad que esta conlleva.

Los que llevamos un tiempo siguiendo a Antonio Marchal-Sabater vemos como crece en cada uno de sus trabajos. Nada deja a la improvisación y da detalles muy medidos y recapacitados. Pasen y lean Dasha.

Antonio MarchalSabater (Murcia, 1964). En los años ochenta ingresó en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado e inmediatamente fue asignado a la lucha antiterrorista dentro de los servicios de información del Estado, circunstancia que le llevó a ser testigo de numerosos acontecimientos de la transición en diferentes lugares de la geografía española: País Vasco, Cataluña o Madrid. En algunas de sus novelas refleja parte de ese pasado adaptándolo a la trama. En su currículo cuenta con varios premios literarios, como el del certamen de microcrímenes de Falsaria 2012; 2.º premio de relatos cortos organizado por el Ayuntamiento de Lorquí (Murcia), dentro de la celebración de la II Semana Cultural 2013, y el Premio del Público del X Certamen de Narrativa Breve 2014 de la AsociaciónCanal Liteatura.

Otras novelas: El valle de las tormentas, Bajo la Cruz de Lorena y Oiz1985. La sombra de la sospecha.

Como siempre… una delicia departir con Antonio Marchal-Sabater…

P.- Por favor, recuerde a los lectores quién es Antonio Marchal-Sabater.

R.- Pues, ante todo, un hombre de cincuenta y cinco años, con un bagaje vital, cultural, profesional y humano. He pertenecido a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, he trabajado en los servicios de información, he creado una familia, tengo mujer y dos hijos… Adultos ya, pero hijos, al fin y al cabo, y que intenta ganarse un puesto en esto de la literatura.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace Dasha?

R.- Dasha nace durante los años noventa. Tras la caída de muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética. Europa se ve golpeada, además de por la guerra de Yugoslavia, en el aspecto delincuencial, por las bandas del Este; grupos de personas organizados que llevaban a maltraer a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en todos los aspectos de la delincuencia: tráfico de drogas, atracos, trata de blancas etc. De todos ellos el que más me impactó fue el último. Ver a mujeres jóvenes que venían a países civilizados a trabajar dignamente en manos de estos sátrapas me marcó sobremanera. Yo había visto atentados terroristas y otras lacras sociales de cerca, pero las circunstancias en las que traían a estas mujeres, después de haberles prometido una vida mejor a base de trabajo digno, y atraparlas aquí, obligarlas a prostituirse, a estar hacinadas en naves industriales en polígonos abandonados, me impacto.

P.- ¿Cómo se ha documentado?

R.- A través de la historia y de las conversaciones con compañeros que han luchado contra este tipo de organizaciones. Una cosa que yo quería transmitir, y qué no sé si habré conseguido, era que el lector supiera de dónde venía tanta maldad, donde se engendraron los hombres y mujeres, sobre todo hombres, capaces de traficar con seres humanos. Yo mismo me he preguntado mil veces, viendo cara a cara a los delincuentes ¿Dónde habrán roto estos energúmenos esa barrera sicológica que les permite tratar a seres humanos como auténtica mercancía? Yo no podía concebir, desde la educación occidental, de dónde podía salir tanta maldad en la misma región del mundo, en definitiva, Europa. De ahí que al indagar e investigar el origen de esa conducta llegara hasta los Gulag.

Es cierto que en otras civilizaciones se trafica con mujeres, no es algo que yo conciba ni acepte, pero el origen es más social y sobre todo religioso, el sufrimiento de las niñas con las que se mercadea es el mismo, pero la sociedad en la que han nacido lo tiene tan arraigado que para occidente es casi imposible acabar con ello. Hablo de algunas costumbres de los musulmanes. No todos son así, pero sí una buena parte de ellos.

P.- ¿Cuánto nos falta por saber sobre los campos de concentración… entre ellos los «Gulag» soviéticos?

R.- Conocemos mucho de lo ocurrido en los campos de concentración de Hitler, hay novelas, series, películas, documentales y toda clase de documentación al respecto, pero sobre los de Stalin aún estamos en mantillas. Si en los primeros la vida biológica no tenía valor, en los segundos era la condición de humanos lo primero que se perdía. El hecho de poner a vigilar y gestionar los campos a presos de confianza —presos comunes, completamente deshumanizados, al servicio del poder con patente de Corso— deshumanizó la vida de los presos hasta puntos insospechados.

Los juicios sumarísimos y los fusilamientos exprés son más humanos, fíjate qué barbaridad, que la esclavización y explotación de las personas hasta que mueren de hambre y frío y sus huesos acaban siendo el relleno de las carreteras e incluso alimentos. Eso es lo que nos falta por ver en novelas, cine y documentales sobre el comunismo. Ahora todo el mundo sabe lo que es el fascismo, o quizá no —si lo supieran no se utilizaría el adjetivo con tanta facilidad—, pero nadie sabe o quiere saber lo que fue el comunismo. Nadie.

P.- Son muchos los sentimientos y las ‘situaciones’ que aparecen en la lectura… ¿en qué género encuadra Dasha?

R.- Dasha surge como una novela negra, pero a medida que empiezo a ordenar ideas, conceptos y personajes, aparece una novela histórica y costumbrista.

P.- ¿Como ha ‘toreado’ el confinamiento? ¿Tendremos próximamente algún tipo de confesiones/diario del mismo?

R.- No, yo por mi profesión lo he llevado trabajando y no desde casa. Para mí en el aspecto laboral poco ha cambiado mi vida, y en los ratos de ocio me dedicaba a escribir. Lo peor era imaginar la cantidad de fallecidos que había diariamente. En este país hemos tenido una banda terrorista que en casi cincuenta años de vida asesinó a mil personas, con las consiguientes secuelas sociales. Pues hemos tenido casi un mes en el que ese era el número diario de fallecidos. Los que hemos visto la muerte de cerca, no la propia sino la de otros, y hemos pasado algunos años entre morgue y morgue, sabemos que es muy duro.

P.- ¿Se hará presentación de esta obra?

R.- Sí, hay varios eventos preparados para el otoño, si el coronavirus lo permite. Pero puede haber más.

P.- Venda su novela… ¿por qué hay que leer Dasha?

R.- Hay que leer Dasha por varias razones, entre las que se me ocurren: ¿hasta dónde puede llegar la maldad humana, cuánto daño somos capaces de hacer y hasta dónde somos capaces de soportar y superar? Y sobre todo porque vamos a aprender muchas cosas de nosotros mismos, de nuestra trayectoria como sociedad y como nación, esa faceta que ahora nos niegan a la mayoría de los españoles que estamos orgullosos de serlo.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son? 

R.- Bueno, a priori se me ocurre cuidarme, me da miedo la recaída o rebrote de la pandemia, he tenido amigos que lo han pasado muy mal y no quiero volver a tener esos sentimientos.

En el plano literario tengo un par de proyectos, uno ya consumado, una novela que saldrá para la primavera de 2020, de género negro que también entra en el tema de los Campos de Concentración, pero esta vez en la España de los años cuarenta y cincuenta, donde también los hubo, tan despiadados como otros.

Tengo otro proyecto, quizá más próximo, que sí es novela negra con trasfondo histórico y a largo plazo también tengo otras cosas por ahí. En este mundillo es difícil estarse quieto una vez que le tomas elgusto a que te lean.

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