ASOCIACIONES DE VECINOS EN UN BARRIO INMIGRANTE
ASOCIACIONES DE VECINOS EN UN BARRIO INMIGRANTE
La labor de una Asociación de Vecinos en un barrio inmigrante es ardua, lenta y compleja. Es un trabajo constante, a veces invisible, que puede resultar difícil y laborioso, pero también profundamente enriquecedor, aun sabiendo, que los objetivos nunca se alcanzan de manera definitiva.
Esta realidad se explica, en gran medida, porque la población del barrio no es fija. Los vecinos, en muchos casos, son personas de paso o familias en proceso de asentamiento, lo que convierte a las asociaciones de vecinos en un punto de referencia y acompañamiento permanente. De ahí que nuestra misión nunca termine.
En los barrios, conviven distintas realidades: vecinos nacidos allí, quienes contribuyeron a crear y consolidar el barrio, y otros - como ocurre en nuestro caso - que llegan desde distintos lugares, ya sea para establecerse definitivamente o como paso previo hacia otras poblaciones. Todos forman parte de la misma comunidad.
El caso concreto de la barriada Virgen de la Caridad es un claro ejemplo de esta diversidad. Nos encontramos con una población autóctona cuya edad media ronda los 70 años, con hijos ya criados y, en su mayoría, fuera del barrio. También convive una población de etnia gitana que, aun compartiendo similitudes culturales con los vecinos autóctonos, mantiene sus propias costumbres y formas de vida. A ello se suma el colectivo inmigrante, que hoy constituye el grupo más numeroso del barrio, superando tanto a la población autóctona como a la gitana.
Actualmente, dentro de la población inmigrante ya contamos con tres generaciones. Quienes llegaron en los primeros años y formaron parte activa del barrio son hoy abuelos. Sus hijos están plenamente integrados en la comunidad y sus nietos juegan en nuestras calles, participan en actividades y crecen en un entorno compartido. Todo ello es posible gracias al trabajo conjunto del Ayuntamiento, la Asociación de Vecinos, los distintos colectivos y el centro educativo del barrio, con el objetivo común de minimizar el impacto del choque cultural y favorecer la convivencia.
Desde la Asociación de Vecinos tenemos claro que nuestra programación -talleres, actividades, mensajes y adecuación del entorno - está pensada tanto
para los vecinos actuales como para los futuros. Aunque las actividades se ofertan de forma abierta a toda la población, la asistencia a cada taller nos sirve como un indicador real del interés y las necesidades de cada colectivo. Este seguimiento nos permite evaluar, jornada tras jornada, si los objetivos se están cumpliendo o si es necesario ajustar y redefinir las propuestas.
Nuestro objetivo principal no es otro que, fomentar la integración de todos los vecinos, respetando sus diferentes culturas y promoviendo una convivencia activa y participativa en la vida social del barrio. No queremos ser un barrio pasivo; queremos ser un barrio vivo y comprometido.
Ser activos implica actuar con respeto, objetividad e imparcialidad a la hora de diseñar actividades y proyectos. También supone tener una visión de futuro. En un plazo de 30 o 40 años, si la tendencia actual continúa, este barrio estará formado mayoritariamente por vecinos inmigrantes de tercera y cuarta generación, en una proporción similar a la que hoy se observa en el casco histórico de Cartagena, cuya evolución demográfica refleja un proceso semejante.
Nuestro barrio es, en estos momentos, un fiel reflejo de esa transformación.
Por ello, el sentido común, la orientación vecinal y el trabajo conjunto entre la Federación de Asociaciones de Vecinos, el Ayuntamiento y los distintos colectivos sociales serán fundamentales para sentarnos, reflexionar y reorientar el futuro de nuestro Barrio.
Cartagena, 12 de enero de 2026
Fdo. Juan Gómez Ayala
Presidente