'La última bala'
'La última bala'
OPINIóN. Carlos Illán Ruiz
“Había pensado tocar en este artículo la ‘púa’ que me dejó la Autoridad Portuaria de Cartagena de más de seiscientos ‘aurelios‘, pero resulta que ayer saltó la noticia de que Félix Alonso dejará de ser el entrenador del nuevo Cebé (el del Club Básket Cartagena) en lo que ha sido una decisión con anómalo ejemplo de caballerosidad y valores, pero falta saber su efecto en la cancha.
El Caesa FC Cartagena CB está con uno de los presupuestos más bajos compitiendo en Primera FEB, con lo que son más lógicos los sufrimientos de esta temporada que las grandes alegrías de la anterior, pero eso no quiere decir que tener poca pasta suponga asumir ser uno de los dos peores equipos y descender, en absoluto, entre la humildad y el descenso hay un abismo. La plantilla se formó con esos 'palicos y cañicas' y algunos jugadores salieron 'más ranas que príncipes', por lo que se llevaron a cabo ya bastantes cambios de piezas, pero hemos llegado a un punto en que ya no queda colchón tras palmarla ante el Palmer de Palma, siendo lo peor la mala imagen y de ahí nuestro titular de '¡Vaya ful!' en la crónica.
El entrenador, Félix Alonso, desveló ayer, en la rueda de prensa del adiós, que dos veces puso su cargo a disposición del club, que mantuvo su confianza en él. Sin embargo, el equipo sigue irregular, con más partidos malos que buenos y con la incógnita de por dónde van a salir en cada encuentro, pues son tan capaces de plantarle cara al líder como de carecer de recursos ante rivales asequibles. Si se han traído nuevos jugadores y la cosa sigue mal, pues es evidente que le toca al entrenador, como ha sucedido. Ha un relevo ejemplar tanto por el que toma la decisión como por el que la recibe, demostrando todos ser grandes señores, pues es rarísimo que se anuncie un despido en una rueda de prensa conjunta y que el técnico que se vaya perdone lo que le queda de contrato. ¿Los últimos caballeros del deporte? Quizás.
Precisamente, esa caballerosidad y complicidad entre las partes ha hecho que la decisión sea aún más dura. Sin embargo, no debemos olvidar que el auténtico norte es que el Cebé evite el descenso. Ha costado mucho reactivar, después de más de tres décadas, el deporte de la canasta a nivel nacional en 'La Trimilenaria' haciéndose un hueco en una territorio con el 'deporte rey' (Fútbol Club Cartagena) y con un equipo de fútbol sala (Jimbee Cartagena) que no deja de hacer historia de la buena. Por ello, descender no sólo supondría perder una categoría. El daño va más allá.
Soy de los que están convencidos de que los que juegan son los que de verdad deciden en cualquier deporte de equipo. El cuerpo técnico es el que mantiene en forma a los jugadores y el entrenador debe ser el que los motive y consiga formar piña, además de trabajar el acierto en la pista con ellos. ¿Qué entrenador garantiza esto?, ninguno, por lo que busca al sustituto de don Félix Alonso será complicado. Es un alivio que haya perdonado lo que le queda de contrato, pues habrán más 'perras' para fichar, pero sin garantías. Hay buenos entrenadores, pero no lo van a tener fácil, nada fácil, David Ayala y Pepe García.
Un servidor siempre le gusta mirar cerca antes de elevar la vista a tierras lejanas y se me viene a la cabeza Pedro Hermógenes, un unionense que ahora trabaja con la bases del Marme de San Javier tras haber hecho historia con La Salud de Archena hasta que el pasado verano, por temas económicos, tuvo que perder la Segunda FEB este club. Es buen motivador y su trabajo junto a Javier Romero ha sido sobresaliente. ¿Los estoy proponiendo? No soy quien para decirle nada a la directiva del Cebé, pero sí me gustaría que ahora o en el futuro se tuviera en cuenta a gente cercana, al igual que gustaría ver baloncestistas cartageneros en el baloncesto de élite de Cartagena, algo que hay que no brota por 'ciencia infusa', sino trabajando la base pensando en el mañana.
Volvamos a lo que importa, que no es otra cosa que salvar la categoría para la tierra aladroque. ¿Será la solución el cambio de entrenador? No lo sabe nadie, porque el deporte no tiene reglas exactas ni videntes. Sí está claro que es 'la última bala' y que todo depende de 'ferpecto' disparo".