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TODO POR LUCHAR POR EL FC CARTAGENA

TODO POR LUCHAR POR EL FC CARTAGENA                                                           Cartagena, 19 de abril de 2022

Dicen que la justicia es lenta. Cierto, pero al fin después de un largo y tedioso proceso que ha durado 7 años, he ganado el juicio a Antonio Vidal Olivo (llamado en redes sociales @Roquebarcia). Trabajador de mí misma empresa que se permitía realizar todo ese acoso por redes sociales mayormente en horario laboral y que incluso abandono su puesto de trabajo en Talleres para ir a mi oficina a insultarme, amenazarme e intentar agredirme.

Primero, victoria en el juicio. Después tras su recurso, victoria en la Audiencia Provincial, que ratificaba la sentencia y me daba nuevamente la razón. Y por último, nueva victoria tras su recurso al Tribunal Supremo en Madrid, el cual ni siquiera lo ha admitido a trámite por entender que no había lugar. Y sin posibilidad ya de recurso alguno. 7 años después, todo ha terminado. Y la sentencia, bastante clara:

“…Estimar la demanda presentada por Fulgencio Angosto Conesa, por lo que debo declarar y declaro que ha existido una intromisión ilegítima en el derecho al honor del demandante por parte de Antonio Vidal Olivo, igualmente debo condenar y condeno a Antonio Vidal olivo: a indemnizarle más intereses legales, a publicar el encabezamiento y fallo de esta sentencia en dos periódicos regionales, a costa del demandado, a publicar ese fallo en el Twitter del demandado durante 15 días, a suprimir todas aquellas publicaciones o mensajes de Twitter que contengan alusiones al demandante. Igualmente, se le requiere para que en el futuro se abstenga de atentar contra el honor del demandante…”

¿Mi pecado? Durante un par de meses, aparcar familia, ocio e incluso perder bastantes horas de trabajo para dedicarme en cuerpo y alma a intentar salvar al FC Cartagena.

Crear y liderar la plataforma #SalvemosAlFCCartagena junto a varios aficionados comprometidos (Juan Diego, Rafi, Fran, Iván, Rafa, Marina…y alguno más que me dejo) fue el delito. A partir de ahí, insultos continuos y amenazas a través de redes sociales como Twitter y Facebook, insultos y amenazas a través de WhatsApp e incluso llamadas de teléfono…

¿Qué fue lo que molesto tanto a la persona que durante meses me estuvo acosando e insultando y amenazando? Pues, en resumen, que me acusaba de ser cómplice y de que por mi culpa el club lo habían comprado unos murcianos. ¡Benditos murcianos que compraban el club! Sólo hay que ver lo que éramos en aquel momento y lo que somos en la actualidad.

Sí, es cierto. Estuve en primera fila con el administrador concursal del club, Ramón Madrid; con Javier Martínez, propietario y vendedor; en reuniones con la parte compradora…¿Por qué yo? Pues porque di un paso hacia adelante por la dejación de funciones absoluta en el club en aquel momento: no había ni para cubrir las necesidades más básicas de los jugadores(agua, vendas…) y estaba a punto de producirse una desbandadapor no cobrar. ¡Cuántas cosas hubo que hacer y cuantas reuniones tener para conseguir incluso lo más básico!

Esos insultos, amenazas… hicieron que mi salud explotara y dijera “basta” haciéndome pasar un momento bastante duro. ¿Cómo era posible que todavía después de todo lo que había intentado hacer por salvar el club al que tanto amaba y en el cuál incluso llegue a poner dinero de mi bolsillo en aquel momento para pagar a los jugadores hubiera alguien que me acosara y persiguiera de esa manera?

Fueron unos meses duros en los que pese a sacarme el abono de la siguiente temporada, deje de ir a los partidos. Mal tenía que estar yo para no ir a ver al Cartagena domingo tras domingo.

Por eso tengo que dar las gracias a todos aquellos que en los momentos más duros estuvieron conmigo: Manolo Reyes e Isidoro Garcia, empresarios cartageneros que también trabajaron conmigo y dieron la cara por salvar el club; Diego Ortega, Concejal de deportes entonces, que nos abrió muchas puertas; Paco Guardiola, aficionado incondicional y pieza clave en la salvación aquella navidad; los compañeros de la plataforma #SalvemosAlFCCartagena; los empresarios que de alguna forma colaboraron y a todos aquellos que sentían nuestros colores y de alguna manera ayudaron; mi abogado; mi familia (sobre todo); y por supuesto, a Paco Belmonte y a Miguel Muñoz, que en un momento delicado de salud tras aquel incidente, estuvieron ahí.

Y el tirón de orejas (sino lo hago no sería honesto conmigo mismo) para aquellas empresas (alguna hay) que ahora se echan las fotos en el Bussines y que en aquel momento nos dieron con la puerta en las narices.

Pero al final se ha hecho justicia y como dijo Willians Shakeaspeare, “no hay noche, por larga que sea, que no encuentre el día”.

Pencho Angosto.

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