Opinión

PENSANDO EN VOZ ALTA: LA ‘CAÑA’…¿EN PELIGRO?

Paco Marín
Paco Marín
PENSANDO EN VOZ ALTA: LA ‘CAÑA’…¿EN PELIGRO?

PENSANDO EN VOZ ALTA

LA ‘CAÑA’…¿EN PELIGRO?

Harto de ‘politiqueo’ y tonterías varias hoy lunes, 23 de febrero (45 años del asalto al Congreso de los Diputados), voy a dedicar mi “pensando” a algo más importante y, porque no, preocupante. Investigando y recabando información variada, parece ser que:

El tradicional vaso de caña de cerveza está desapareciendo.

Durante décadas, pedir una caña fue uno de los gestos más automáticos de la vida social española. Tanto que “salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta, necesariamente, a la cerveza. Bastaba con pronunciar la palabra y el camarero entendía la medida exacta. Un vaso pequeño, frío, con la espuma justa, pensado para beber antes de que la cerveza perdiera su punto. Ahora, ese estándar empieza a resquebrajarse. 

Comentan que para entender el fenómeno hay que situarse al otro lado del mostrador. Para los hosteleros los formatos más grandes exigen menos personal, algo que para proyectos pequeños supone mucho esfuerzo. “El problema es que, con las mesas grandes, si piden vino tienes la bebida resuelta”, explican: “Con nada que seas un poco avispado y le saques también una jarra de agua, tienes el servicio de bebidas atendido. Pero con las cañas no ocurre igual. Muchas veces cuando acabas de llevar una a la mesa te piden otra”. 

El vaso de caña, con una capacidad aproximada de 20 centilitros, reitero, ha sido durante décadas un emblema de la cultura cervecera en España. Sin embargo, en los últimos años, su presencia en bares y restaurantes ha disminuido notablemente.

Situándonos, por ejemplo, en el primer semestre de 2024, el consumo de cañas en establecimientos de restauración cayó un 14% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta tendencia se atribuye a varios factores, entre ellos, el cambio en las preferencias de los consumidores y las estrategias de los hosteleros para optimizar costes y adaptarse a nuevas demandas.

También hay que tener en cuenta que los consumidores españoles muestran una inclinación creciente hacia bebidas más ligeras y refrescantes. El consumo de 'claras', una mezcla de cerveza con limón o gaseosa, aumentó un 35% en el mismo periodo. Esta preferencia responde a una mayor conciencia sobre la salud y a la búsqueda de opciones con menor contenido alcohólico.

Además, el consumo de cerveza sin alcohol ha experimentado un crecimiento del 4% en 2024, consolidando a España como líder en consumo de esta variedad en el mundo occidental, con un 14% del consumo total per cápita.

Desde el punto de vista de la hostelería, servir cerveza en formatos más grandes como dobles o jarras resulta más rentable. Estos formatos permiten reducir el número de servicios por cliente y optimizar el uso de recursos. Además, muchos establecimientos han dejado de adquirir vasos de caña, optando por copas o vasos de mayor capacidad que se adaptan mejor a las nuevas tendencias de consumo.

La desaparición del vaso de caña no solo representa un cambio en las prácticas de consumo, sino también una transformación en la cultura cervecera española. La expresión "irse de cañas", tan arraigada en el lenguaje cotidiano, podría perder su significado original si la tendencia continúa.

Además, la caída en el consumo de cañas refleja una evolución en los hábitos sociales y económicos. Factores como la inflación, el aumento de precios en la hostelería y una mayor conciencia sobre la salud están redefiniendo las costumbres de los españoles en torno al consumo de bebidas alcohólicas.

Aunque la caña ha sido un símbolo de la vida social en España, su declive indica una adaptación a nuevas realidades y gustos de los consumidores.

 

Comentarios