Opinión

PENSANDO EN VOZ ALTA: LEER, LEER Y LEER

Paco Marín
Paco Marín
PENSANDO EN VOZ ALTA: LEER, LEER Y LEER

PENSANDO EN VOZ ALTA

LEER, LEER Y LEER

No quiero que me llamen pesado, pero no tengo más remedio que recordarles que el jueves, 23, viernes, 24, y sábado, 25, celebramos la decimo cuarta edición del ELACT en el salón de actos del Teatro Romano. El horario es: Jueves a partir de las 17:30 horas. Viernes a las 18:00 horas y Sábado a las 11:30 horas. Los autores protagonistas son: Juan A. Pérez. Antonio Parra Sanz. Juan Ignacio Ferrández García y Luis Miguel Pérez-Adán.

Los responsables de dicho encuentro queremos, entre otras metas, fomentar y fomentar la lectura. O, como dice este pensando, leer, leer y leer

¿Cuáles son las ventajas que encierra la lectura? No por sabido y mil veces repetidos, no viene mal algún que otro recordatorio. La lectura es una puerta abierta al conocimiento y a la recreación, por lo tanto, si contamos con este hábito y hemos desarrollado la competencia lectora, tenemos una gran ventaja para comprender y aprovechar mejor los distintos contenidos con los que diariamente nos enfrentamos. Además, aumentamos tres “habilidades” como son: escuchar, hablar y escribir.

La lectura desarrolla la inteligencia lingüística y posibilita comprender la información contenida en cualquier texto, al tiempo que se asimila de un modo crítico. Ayuda al desarrollo del pensamiento abstracto y estimula la imaginación. Nuestra sociedad actual se caracteriza por una sobreabundancia de información, por lo que la lectura comprensiva es clave para convertir la información en conocimiento. Junto a todo esto, consideramos que la lectura no solo es un instrumento fundamental para el aprendizaje sino una forma enriquecedora y placentera de ocupar el tiempo libre.

En los colegios, institutos y universidades existen planes para acostumbrar a los alumnos a leer. Evidentemente, desde la más tierna infancia hay que posibilitar, reitero, la lectura comprensiva; no únicamente leer por leer; pues ésta es básica para poder cursar con máximo aprovechamiento las distintas asignaturas. Capítulo interesante es potenciar dicha comprensión para manejarse mejor en las asignaturas, llamadas, de ciencia. Hemos de comenzar con lecturas “livianas” y adaptadas a las correspondientes edades, teniendo en cuenta lo que han leído y lo que no. Así como autores asequibles para, poco a poco, ir aumentando la intensidad de la lectura. De lo contrario corremos el riesgo de que abandonen antes de comenzar.

Dentro del fomento de la lectura debemos de contemplar un apartado básico, cual es el dar a conocer autores noveles, autores poco conocidos, pero con altura literaria suficiente para presentarlos en sociedad y pelear por ellos. Es sabido que el oficio de “escribidor” es un oficio solitario, quizás el más solitario de todos. Una vez que lo escrito está en la calle, en el momento en que ya no depende del autor, es cuando hay que unir al lector con el padre de la criatura y de esta manera abrir el apetito por esa lectura, por esos momentos en los que hacemos comunión con el libro y por ende con el escritor pertinente. Por lo tanto, y es lo que nos gusta, el dar a conocer al autor es básico ya que cuando el lector conoce de primera mano y habla con aquel que le ha hecho pasar un buen rato hemos realizado una labor redonda.

Hay que estar, también, pendiente de la “tercera edad” pues la lectura es un método preventivo del alzhéimer y otras enfermedades neurodegenerativas. La literatura es una cura para la soledad, cuando el libro es interesante atrae toda nuestra atención y la soledad simplemente desaparece porque el libro se va convirtiendo en una agradable compañía y en el mejor medicamento ya que nuestros músculos se destensan y el cerebro queda libre de tensiones y estrés. Seguiremos con el fomento de la lectura.

Antes de cerrar este pensando, quiero apuntar que sólo tres personas me enviaron los resultados del reto matemático de la semana pasada. Decir que acertaron los 10 juegos numéricos. Son: Lola Gutiérrez Sánchez. Antonio Parra Sanz y mi nieto Alejandro Marín Martínez. ¡Felicidades! Quién lo desee me puede enviar las soluciones que hayan obtenido.

 

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